El sábado 4 de noviembre, Lali Espósito anunció que tenía una poderosa razón para no ir a la Marcha del Orgullo: el casamiento de sus amigos Viole y Gonza. Sin embargo, desde la fiesta, Lali no sólo recordó al colectivo LGBTIQ+ sino que celebró de una forma especial: tatuándose.
Lali se prestó a esta original idea que los novios implementaron para su boda y puso a disposición uno de sus glúteos para que el tatuador desarrollara y plasmara su arte. ¿Qué se hizo? Nada demasiado grande, pero sí definitivo: una delicada copita de vino en la zona alta de su cola.
“Amores, que me preguntan en redes si voy a estar presente en la marcha del sábado, no voy a poder estar esta vez por un compromiso personal importante en el que no puedo no estar”, había advertido Lali antes del gran evento que este año convocó a más de un millón de personas.
Mirá También

¿Qué dijo, señora? Lali Espósito hizo el análisis más esperado y polémico de las elecciones presidenciales
“Por supuesto que estoy en alma y en acciones siempre. Es nuestro día de celebración, que reivindica nuestra lucha de todos los días de la vida. Este es un momento especialmente importante para decir ´acá estamos´”, completó la artista, que recientemente habló a fondo sobre su bisexulidad.
LALI ESPÓSITO SE SINCERÓ SOBRE SU MOMENTO ACTUAL
Días atrás, la intérprete de “Disciplina” indicó que atraviesa un momento de sanación luego de una decepción amorosa. “A veces está bien una roturita de corazón, dicen. Uno escribe grandes canciones también, digámoslo. Porque es un momento muy inspirador”, contó a la revista Hola.
Y Lali explicó: “Estoy sanando, y lo sé porque trabajo mis energías. Energéticamente, astrológicamente, es un momento de sanación”. “Mi corazón la pasó pésimo últimamente, pero aprendí un montón. Yo no era una persona de corazón roto”, reconoció.
Mirá También

Fotos inéditas: así fue el festejo familiar de Soledad Pastorutti por la comunión de su hija Regina
Mirá También
